¿Qué se quiere decir con "el hombre verdadero"?
Los hombres verdaderos de antaño no tenían miedo, cuando se encontraban solos en sus puntos de vista.
Nada de grandes logros. Nada de planes.
Si fracasaban, nada de dolor.
Nada de autocomplacencia en caso de éxito.
Escalaban farallones, siempre sin vértigo;
se sumergían en las aguas, jamás se mojaban,
caminaban a través del fuego y no se quemaban.
Así su conocimiento llegaba hasta el Tao.
Los hombres verdaderos de antaño dormían sin sueños, despertaban sin preocupaciones.
Su comida era sencilla.
Respiraban profundamente.
Los hombres verdaderos respiran desde sus talones.
Otros respiran con sus gargantas, medio estrangulados.
En las disputas arrojan argumentos como si vomitaran.
Donde las fuentes de las pasiones yacen profundas, los arroyos celestiales pronto se secan.
Los hombres verdaderos de antaño no conocían la pasión por la vida, ni el miedo a la muerte.
Su aparición carecía de alegría, su salida, más allá, se producía sin resistencia.
Fácil viene, fácil se va.
No olvidaban de dónde, ni preguntaban a dónde, ni caminaban inflexiblemente hacia delante luchando a todo lo largo de su vida.
Tomaban la vida como venía, sin preocupación; y se iban, allá. ¡Allá!
No tenían intención de combatir el Tao.
No intentaban, motu propio, ayudar al Tao.
Ésos son los que llamamos hombres verdaderos.
Mentes libres, pensamientos desaparecidos.
Frentes despejadas, rostros serenos.
¿Eran frescos? No más frescos que el otoño.
¿Eran cálidos? No más que la primavera.
Todo lo que salía de ellos salía tranquilamente, como las cuatro estaciones.
Thomas Merton: El camino de Chuang Tzu. Pág. 21/28
Luis, Antonio y Ramón están en una misma línea recta. Luis está a un metro de Antonio, Pedro está a un metro tanto de Antonio como de Ramón y Luis está a la misma longitud de Ramón que de Pedro. ¿A qué longitud está Ramón de Antonio?
Últimamente estoy perdiendo la naturalidad, entrando despacio, virando sobre preguntas, untergehen (Untergang des Abendlandes – Spengler), recorriendo horizontes antes caminados, hinterweltler, la precocidad siempre ha mirado en mi contra, mi águila y mi serpiente se han hartado, dahinfahren; der Ferne de entre los próximos; wergehorcht, der hort sich selbst nicht, estoy fascinado, hace veinte minutos que he pisoteado una tijereta con alas, quedándole inutilizada el abdomen y las patas traseras, vuelvo la vista a ella y desaparece, pasaron diez minutos hasta que apareció en la pared un metro por encima de la pantalla del ordenador, vuelvo a dirigirme contra ella ahora con un pañuelo y al tirarlo a la papelera lo hago con fuerza, perdiendo parte de mi resistencia con ella, no sin embargo la venganza es menos poderosa en las especies inferiores y sin distinción de uniformidad arremete misteriosamente contra mí, ¡¡Dédalo de orientación, Ícaro de ambición!!, el sol únicamente puede derretir nuestras alas, los muertos en combate eran los encargados de conducir al Sol que nace cada día, la gloria eterna de quien es consumido por el fuego de la lucha contra los enemigos de la noche.
Zarko — FORMATO_FECHA
Cacciaguida — FORMATO_FECHA